Las 3 fases de Desintoxicación del Hígado

Las 3 fases de Desintoxicación del Hígado

Desintoxicación del hígado.
¿Padeces síntomas difíciles de explicar como fatiga, un sobrepeso que cuesta eliminar, confusión mental, dolor en las articulaciones? 

 

¿Has ido a tu médico de cabecera y te ha dicho que estás bien, que es normal para tu edad, que tus pruebas están bien y, sin embargo, sigues sintiéndote hinchado, cansado y malhumorado todo el tiempo?

 

Una de las principales razones por las que puedes sentirte así son las toxinas a las que estás expuesto todos los días. En el mundo de hoy, la exposición a elementos dañinos para nuestro organismo es inevitable.

 

¿Cuáles son las principales fuentes de toxinas en la vida cotidiana?

Hay sustancias químicas tóxicas en el aire que respiramos, en el agua que bebemos y en el suelo donde se cultivan los alimentos que comemos. 

Los productos químicos se han creado para cumplir con diferentes propósitos: matar plagas, hacer que los alimentos maduren más rápido y crezcan más, alargar su vida útil, etc.

Se usan para producir las telas de nuestra ropa, para suavizar e “hidratar” nuestra piel, para evitar que transpires, para teñir tu pelo, para que huelas bien… y un sin fin de aspectos cotidianos.

Desafortunadamente, la ciencia nos ha demostrado que estos químicos, que fueron diseñados para hacernos la vida más fácil, tienen la capacidad de acumularse en nuestros cuerpos y causar algunos problemas de salud graves como: defectos de nacimiento, hiperactividad, problemas de aprendizaje y otros trastornos neurológicos, fatiga crónica, enfermedades autoinmunes, alergias y cáncer.

Si bien todo esto puede parecer pesimista, la noticia reconfortante es que el cuerpo humano está equipado con un sistema de desintoxicación que, con todas las partes funcionando correctamente, es capaz de expulsar los tóxicos dañinos que encuentra en el cuerpo de manera efectiva.

 

¿Cómo entran las toxinas en nuestros sistemas?

Las toxinas se pueden absorber a través de tres vías principales

  • el tracto respiratorio a través de la inhalación, 
  • el tracto gastrointestinal a través de la ingestión,
  • la epidermis a través del contacto directo con la piel,

En pocas palabras, una vez que la toxina es absorbida a través de la piel o el tracto respiratorio, acaba terminando en el torrente sanguíneo, donde empieza a viajar por todo el cuerpo..

Si la toxina se absorbe a través del tracto gastrointestinal, pasará primero por el hígado antes de ingresar en la circulación general.

 

El primer paso de la desintoxicación

Cuando se trata de desintoxicar el cuerpo, lo primero que debes hacer es dejar de introducir más toxinas en tu organismo. Para lograr esto, necesitas identificar cuáles son las toxinas y a través de qué fuente estás expuesto a ellas.

Las fuentes comunes de exposición se encuentran, generalmente, en el hogar y el lugar de trabajo, y estos son productos químicos, pesticidas y metales pesados. La contaminación del agua, los aditivos alimentarios y los productos químicos, así como el moho de los edificios son fuentes de toxicidad.

Desafortunadamente, no podemos controlar lo que hay en cada bocanada de aire que respiramos. La quimiosfera es tan vasta y variada que es casi imposible saber todo lo que estamos inhalando. Pero en cualquier caso, erradicar, en la medida de lo posible, la exposición agresora a elementos tóxicos es la primera regla de toda desintoxicación.

 

Apoya a tu hígado

Mientras que muchos órganos, como los riñones, la piel y el tracto gastrointestinal, juegan un papel importante en el proceso de desintoxicación, el hígado, sin duda, es el actor estrella.

El hígado ayuda a filtrar y desintoxicar los materiales que no deben estar en nuestro cuerpo: desde las drogas, los medicamentos y el alcohol hasta sustancias químicas ambientales y sustancias extrañas desconocidas.

Garantizar que las toxinas se eliminen de forma segura de la sangre es una de los roles más importantes del hígado.

Hay tres fases de desintoxicación del hígado. Aprender a apoyar cada fase puede mejorar la capacidad del cuerpo para depurarse y limpiarse. Así que vamos a recuperar las clases de biología del instituto para entender cómo funciona este órgano rey de filtración. 

 

Fase 1

Una vez que el cuerpo ha encontrado las toxinas, empieza la Fase 1, donde los productos químicos tóxicos se convierten en lo que llamamos intermediarios a través de varios procesos químicos para que sean más fáciles de excretar.

En esta fase, una familia de enzimas de desintoxicación conocidas como enzimas del citocromo P450 (CYP450) son responsables de la mayoría de las reacciones. Si el sistema enzimático del citocromo P450 está sobrecargado con toxinas, puede ralentizarse y las toxinas pueden acumularse, lo que provoca efectos secundarios como dolores de cabeza, sudoración y palpitaciones cardíacas.

Existen tres aspectos principales que pueden afectar la función de esta vía y el sistema enzimático P450:

  • Deficiencias de nutrientes: los nutrientes necesarios para respaldar esta fase incluyen una variedad de vitaminas B, aminoácidos, vitamina C, zinc, vitamina A y flavonoides, y si no se obtienen suficientes de estos nutrientes, esta vía hepática de fase 1 puede verse afectada.
  • Consumo de toxinas: sustancias como la cafeína, el alcohol, el uso de drogas, los productos farmacéuticos, las hormonas, los vapores de pintura, el humo del cigarrillo, los xenoestrógenos, los pesticidas pueden afectar la actividad de las enzimas P450, reduciendo la capacidad del hígado para desintoxicarse.
  • Anomalías genéticas: las anomalías genéticas, también conocidas como polimorfismos, pueden influir en gran medida en la actividad de las enzimas P450 y afectar su función.

 

¿Cómo apoyar la fase 1?

Existen varios agentes naturales que pueden inducir la actividad de estas enzimas y apoyar la Fase 1 de la desintoxicación del hígado.

  • Las verduras crucíferas, como el brócoli y el repollo, así como la raíz de achicoria, el apio, las bayas, el romero y el ajo pueden ayudar a inducir varias enzimas de la familia de enzimas del citocromo P450. Se ha demostrado que la quercetina, que es un tipo de flavonoide, y la hierba de San Juan inducen estas enzimas también.
  • Las enzimas del citocromo P450 también requieren hierro para funcionar. Tener niveles bajos de hierro, que es bien común en muchas mujeres, puede afectar esta vía de desintoxicación del hígado, ya que las enzimas de desintoxicación pueden no tener el hierro que necesitan.
  • El consumo de antioxidantes. Las reacciones de fase 1 producen muchos radicales libres y, si los radicales libres no se neutralizan, pueden generar inflamación y dañar las células hepáticas. Así que asegúrate de llenar tus platos con muchas frutas y verduras de colores brillantes.

 

Fase 2

Después de que las toxinas se transforman en la Fase 1, ahora entran en la vía de desintoxicación del hígado de la Fase 2.

Si los productos intermedios de la Fase 1 no se convierten en la Fase 2, pueden ser increíblemente dañinos para el ADN, ya que suelen ser más tóxicas de lo que eran antes de que se descompusieran. 

Si la Fase 1 funciona demasiado rápido, las sustancias intermedias dañinas pueden abrumar a las células del hígado y dañarlas.

¿Qué implica la fase 2?

La vía hepática de la fase 2 es el proceso de conjugación: la adición de un grupo químico a un subproducto de la fase 1, haciéndolo soluble en agua y, por lo tanto, menos dañino. 

Una vez que es soluble en agua, puede excretarse a través de los riñones y los intestinos mediante la orina y la bilis. 

Hay muchos procesos químicos diferentes de conjugación, que incluyen la conjugación de glutatión, la metilación, la glucuronidación, la sulfatación, la acetilación y la conjugación de aminoácidos.

¿Cómo apoyar la fase 2?

Aquí hay algunos nutrientes y fitoquímicos que apoyan la fase 2:

  • Vitaminas B: las vitaminas B juegan papeles específicos en la desintoxicación del cuerpo. B2 por ejemplo ayuda a generar la enzima glutatión S-transferasa, que elimina los radicales libres del cuerpo. B3 limpia la sangre, los ganglios linfáticos, el hígado y la piel de los radicales libres. B1 y B5 son esenciales para la conjugación de toxinas con acetil-coenzima A. B6 mejora la síntesis de glutatión endógeno y B12 ayuda a proteger contra el daño de los conservantes y sulfitos que pueden afectar tu salud.
  • Glutatión: el glutatión es el principal antioxidante del cuerpo. Es fundamental para proteger las células del estrés oxidativo y del daño causado por los productos tóxicos de la fase 1. El cuerpo también lo utiliza para metabolizar algunos medicamentos y muchas toxinas en la fase 2.      Puedes aumentar sus niveles consumiendo alimentos ricos en glutatión como la espinaca, el aguacate, los espárragos y la okra. También puedes suplementarte con glutatión (elige la forma liposomal de glutatión para una absorción óptima) o complementar con los aminoácidos cisteína, glicina y glutamina que tu cuerpo usa para crear glutatión.
  • N-acetil-cisteína (NAC): NAC es otro suplemento que ayuda a aumentar el flujo sanguíneo del hígado y mejora la función hepática de fase 2. NAC es un donante de azufre y se usa en la conjugación de sulfato para hacer que las toxinas sean más solubles en agua. También es necesario para producir y reponer el glutatión, y también actúa como antioxidante, protegiendo contra el daño de las toxinas circulantes.
  • Flavonoides: los flavonoides, como el ácido elágico, (podemos encontrar en los frutos silvestres), ayudan a estimular la actividad de las enzimas de la fase 2 mientras disminuyen la actividad de la fase 1. Esto promueve un mejor equilibrio entre las dos fases para que la fase 2 no se vea abrumada y que los productos finales tóxicos de la fase 1 no se acumulen. 
  • Magnesio: el magnesio puede aumentar la producción de glutatión y también puede ayudar a las enzimas de metilación que se requieren para las reacciones de fase 2. Las principales fuentes de magnesio incluyen almendras, anacardos, amaranto, semillas de calabaza y semillas de sésamo, cacao y vegetales de hoja verde.
  • Cúrcuma: la curcumina, el ingrediente activo de la cúrcuma, es un potente antioxidante que se une a los metales pesados del cuerpo, reduce la inflamación inducida por las toxinas y aumenta la producción de enzimas necesarias para la desintoxicación.
  • Compuestos organosulfurados: los alimentos que contienen azufre, como las cebollas, el ajo, el brócoli, el repollo, la coliflor, la col rizada, los nabos y el bok choy, se unen y ayudan en la excreción de metales pesados y aumentan la producción de enzimas de desintoxicación. También son ricos en antioxidantes que ayudan a reducir la inflamación y protegen el hígado.

 

Fase 3

Esta fase es la eliminación real de las toxinas. Las proteínas de transporte ayudan a sacar las toxinas solubles en agua del hígado y se liberan en la bilis o la sangre.

Las toxinas que se liberan en la sangre se filtran a través de los riñones y se eliminan en la orina, y las toxinas que pasan a la bilis se liberan en el tracto digestivo y se eliminan en las heces.

En esta etapa, la eliminación efectiva de estos compuestos tóxicos depende de una dieta saludable y rica en fibra que mantenga los intestinos en movimiento regular, así como de un microbioma saludable. Las bacterias dañinas en el intestino (disbiosis) pueden convertir las toxinas procesadas por el hígado a su forma original, lo que les permite volver a entrar en circulación, aumentando así la carga tóxica.

Es importante consumir suficiente agua para apoyar la eliminación de toxinas a través de la orina y las heces. Una buena hidratación también ayuda a que los riñones funcionen mejor y reduce el riesgo de estreñimiento. 

Ciertas hierbas como el aloe vera también pueden ayudar a estimular los intestinos y prevenir el estreñimiento. Durante una desintoxicación, se recomienda defecar dos o tres veces al día para favorecer la eliminación de toxinas.

Los aglutinantes como el carbón, la zeolita y la arcilla de bentonita, la chlorella y ciertas cepas de probióticos pueden ayudar a unir parte de la bilis cargada de toxinas en el intestino para que las toxinas se excreten en lugar de recircular.

 

Para acabar..

Una de las cosas más importantes que puedes hacer para recuperar tu salud es comenzar por amar y honrar el hígado. 

Con el bombardeo constante de productos químicos en los alimentos, el agua, los productos de limpieza y más, darle a tu hígado calor y mimo es muy importante: y la Depuración Hepática contribuye a ello.  

Llevo trece años promoviendo y compartiendo este protocolo de desintoxicación y los resultados siempre han sido más positivos de los que podía llegar a esperar, tanto en personas que presentaban síntomas como personas saludables. Ambos han visto cambios inesperados en su cuerpo, mente y emociones. 

No te lo pienses más y experimenta en tu propio ser lo que significa tener ¡un hígado sano y contento! 😉

 

Sin comentarios todavía.

Los comentarios están cerrados.